NIETZSCHE Y LA AUTOCREACIÓN
Ran Lahav comenta la transformación del camello al león y del león al niño:
SOBRE
¿Qué significa crearme a mí mismo?
(Transcripción del video de Ran Lahav)
Nietzsche vislumbra una transformación personal que él describe como una autosuperación o autocreación. En el proceso de esta transformación, voy más allá de mi mismo, más allá de mis estructuras psicológicas, más allá de mis tendencias y personalidad, y creo un nuevo yo.
Por ejemplo, en su fragmento “ Sobre las 3 metamorfosis” de “Así habló Zarathustra”, el individuo empieza como un camello – en otras palabras, una bestia obediente que carga el peso que se le ha cargado en la espalda. Carga a sus espaldas las normas comunes, los valores de la sociedad, los modo de vida acostumbrados, los hábitos personales, y todo lo que al camello se le ha enseñado y a lo se le ha educado que haga.
Pero en el proceso de transformación, el individuo bota su carga – como un león, y luego se convierte en un niño: un nuevo comienzo, una rueda que se mueve a sí misma, un primer movimiento, en otras palabras, un creador. Como un niño, el individuo es ahora un creador de un nuevo yo, de nuevos valores, de una nueva vida.
Nietzsche no nos dice cómo exactamente es que nos creamos, cómo es que deberíamos comportarnos como un niño, en otras palabras, qué es lo que el superhombre hace con su vida. La creación es un viaje personal, y no puede determinarse por adelantado. La auto-creación es valiosa porque le da vida al creador, porque le permite vivir de manera plena e intensa, entregarse completamente a su visión personal de la vida.
En ese sentido, vivir con sentido para Nietzsche es vivir un reto abierto, no caminar siguiendo un sendero fijo predeterminado. De hecho este es un tema central de los filósofos existencialistas, de los cuales Nietzsche fue uno de los primeros: La vida es una pregunta abierta, y vivir la vida de manera plena y auténtica, es vivirla como una cuestión abierta. El camello de Nietzsche vive la vida como un set de respuestas.
El niño, en contraste, vive la vida como una pregunta, como una apertura, y siempre mantiene viva esa apertura. Para usar las palabras de Zarathustra, el hombre es un continuo cruce sobre el abismo, un continuo caminar sobre una soga, una autosuperación en marcha, en otras palabras un proceso de autocreación sin fin. Esta es una tremenda tarea, y Nietzsche piensa que solo unos pocos son capaces de hacerlo.
Pero ¿cómo es siquiera posible esta tarea?¿Cómo puedo crear un nuevo yo? El niño de “Las 3 metamorfosis” se supone que sea un nuevo comienzo, un primer movimiento. Pero ¿cómo podría yo acaso ser un nuevo comienzo a los 20, 30 o 50 años de edad? ¿Realmente puedo borrar todo dentro de mí, como el león que le dice “no” a todo, y empezar completamente de nuevo?
Propongo que no veamos a la autocreación de Nietzsche como una creación a partir de la nada. En el proceso de crearme a mí mismo, hago uso de antiguos materiales míos, de mis capacidades, mis tendencias, mi conocimiento. A pesar de que no los acepto como algo predado, como mis limitaciones, los uso como un punto de partida para la creación de mi nuevo yo. Es por eso que la transformación de Nietzsche no empieza con el niño, sino con el camello. Aprender a cargar es una parte importante del proceso – te da los materiales para poder trabajar más adelante, los materiales para poder trabajar cunado llegues al nivel del niño.
Acá podríamos usar la noción de “respuesta”, a pesar de que Nietzsche no la menciona él mismo. Por eso déjenme hacer mi propia sugerencia: Me creo a mí mismo cuando reacciono frente al camello en mí, cuando reacciono frente a la persona que soy, cuando reacciono frente a las circunstancias de mi vida.
Me creo a mi mismo cuando no acepto simplemente mis limitaciones, cuando no me tomo a mí mismo como algo dado, sino cuando reacciono. Puedo hacer eso porque no soy simplemente un mecanismo que sigue determinado camino. También tengo las fuerzas creativas como para reaccionar a los mecanismos dentro de mí. No soy simplemente una psicología fija, porque puedo responder a mi psicología. No soy simplemente mi historia y mi educación y mis circunstancias de vida, porque puedo responder a todas ellas – o en la terminología de Nietzsche, puedo superarlas todas.
Y lo más importante, también puedo reaccionar a aquello que queda más allá de mis circunstancias. Puedo reaccionar frente aquello que anhelo, puedo reaccionar a las posibilidades que no se han hecho realidad, pero que me convocan a que las realice. Puedo responder al llamado en mi corazón que me invita a ser lo que no soy, puedo responder a horizontes más grandes de realidad que se abren ante mí.
A través de esta respuesta voy más allá de mi yo actual, más allá de mis mecanismos psicológicos, y creo un yo más elevado, una vida más plena. Pero, como dice Nietzsche, para eso necesito intensidad, voluntad, pasión, creatividad, coraje y determinación y también algo de locura. Todo esto podemos encontrarlo mencionado en los pasajes sobre las olas, el niño, la soga a lo largo del abismo y en general sobre el superhombre.