Diario de Viaje - Día tres
Tengo un amigo que tiene una casa en el bosque y un sitio web. Tiene también un perfil en Facebook donde han venido apareciendo las entradas de su diccionario personal.
Hoy publicó la T de Transformación: «Un verdadero cambio interior, no en mis mecanismos psicológicos, sino en lo más profundo de mí.» Completaba diciendo «mi yo superficial tal vez no cambie mucho —los mismos patrones de siempre, los mismos viejos muros— pero una vida nueva empezará en lo más profundo de mi interior, en la dimensión oculta. Y eso es lo que realmente importa.»
Le di me gusta porque últimamente me obsesiona la cuestión del cambio y la transformación pero luego me arrepentí. Es, por lo menos, un concepto extraño, que habla de un cambio sin cambio, de un cambio profundo que se realiza sin importar el cambio en lo evidente; lo que realmente importa –dice– es lo que pasa en la dimensión oculta, en lo más profundo de lo interior. ¿Pero es que puede haber un cambio profundo que deje intacta la superficie? ¿O cómo advierten la transformación los que no pueden ver ese profundo interior?
Fui directamente al sitio web www.philolife.net, dedicado a explorar la relación entre la filosofía y la transformación personal. La noción de transformación es, pues, un concepto importante, por eso el sitio lo había tratado desde el principio a través de la reflexión de algunas ideas de Karl Jaspers, un psiquiatra y filósofo alemán del siglo pasado. El fragmento principal decía:
«El deseo de llevar una vida filosófica surge de la penumbra en la que se encuentra el individuo, de esa sensación de estar perdido cuando sin amor fija su mirada en el vacío, de ese olvido de sí mismo que siente cuando es consumido por las ocupaciones del mundo, cuando súbitamente se despierta aterrorizado y se pregunta: ¿Qué soy?, ¿qué es lo que no estoy haciendo bien?, ¿qué debería hacer?»
Podemos leer “deseo de cambio” donde dice deseo de “vida filosófica”: La transformación surge de la penumbra del hombre, de esa sensación de estar perdido, cuando sin amor, fija su mirada en el vacío, cuando súbitamente se despierta horrorizado y se pregunta: ¿Quién soy?, ¿qué es lo que no estoy haciendo bien?
En la web, el comentario llama la atención sobre el hecho de que para Jaspers la transformación sea ajena al “gozo” de los momentos de inspiración a los que algunos libros de motivación empresarial reducen todo; más aún, de acuerdo con la idea del texto, un cambio verdadero, no es ni siquiera el resultado de un proceso consciente, sino consecuencia de la oscuridad, del desaliento y la impotencia; nadie se propone un cambio como parte de su rutina diaria, por el contrario, puede ser que la rutina sea su peor enemigo. Jaspers afirma que el deseo de una vida filosófica (la transformación) es generado por situaciones límite, circunstancias o sucesos que nos hacen sentir vulnerables, que nos obligan a reconocer nuestra debilidad. La transformación, pues, no es una experiencia placentera, y por eso los cambios más importantes no se originan en el nivel de las decisiones personales, sino en algo más profundo, aunque cuando surgen, la decisión es un factor ineludible. Jaspers habla de una voz interior, una voz que viene de algún lado fuera de lo normal, a la que podemos responder o ignorar, consciente o inconscientemente, arropados por el confort de lo familiar y la vida cotidiana.
Puede parecer un poco oscura y pesimista la consideración de Jaspers de que no todo es, como dicen, miel sobre hojuelas, pero si ustedes han tenido esa sensación de estar perdidos, sin amor, en medio del vacío, si han despertado una noche, temblando de miedo y se han preguntado ¿Qué soy?, ¿qué es lo que no estoy haciendo bien?, ¿qué tengo que hacer? Sabrán que es real y que sucede. Sin embargo, mis problemas con la transformación empiezan justo en el siguiente momento: he escuchado la voz, he salido de la rutina y no pudiendo ignorarla, he respondido. Luego es muy poco lo que cambia y demasiada la impaciencia y la desesperación.
En realidad, no hay cambios profundos que dejen intacta la superficie, lo que hay son cambios superficiales que dejan intacto lo profundo, y esto es quizá lo que me pasa; esta es quizá la razón por la que nuestros esfuerzos por generar buenos hábitos generan más bien poca cosa; esta es quizá la razón por la que no arraigan esas virtudes en nuestra vida, aunque sean deseadas: se quedan como una actividad, un quehacer más entre tantos y no alcanzan el corazón, o mejor, no surgen de lo profundo del corazón, y entonces todo cambio es necedad y pérdida de tiempo. Yo preguntaba ¿cómo advierten la transformación los que no pueden ver ese profundo interior? Y la verdad es que una auténtica transformación es interna porque no importa que nadie la advierta; o más bien, importa a quien debe importar, aunque ningún otro la advierta.
En el texto, Jaspers alude al viejo conflicto entre tarea filosófica y tareas cotidianas. Lo cotidiano, en su sentido peyorativo, es sinónimo de costumbre, irreflexión y banalidad: olvido de sí mismo. La filosofía, en cambio, es la decisión de despertar, de encontrar el camino de retorno hacia nosotros mismos. Sin embargo, para mí, no hay dificultad, pues si el mismo Jaspers dice: «llevar una vida filosófica significa también tomarse en serio nuestra experiencia de seres humanos, de felicidad y dolor, de éxito y fracaso… Significa no olvidarnos de nosotros, sino más bien poseernos, tomar posesión interior de nuestra experiencia» es porque nuestra experiencia comprende ambas cosas, de manera unitaria.
¿Qué más tengo que hacer? Dejar que el límite genere la transformación, que lo inconsciente surja a la superficie, que los sentimientos sean claros y que lo consciente ordene la experiencia. Quizá aceptar que mi yo superficial no vaya a cambiar demasiado, que no se desvanecerán los patrones de siempre, los mismos viejos muros, y sin embargo, que una nueva vida puede empezar en lo más profundo de mi interior, en la dimensión oculta.
Y eso es lo que realmente importa.
Publicado originariamente en:
http://www.nucleoinformativo.com/opinion/85/12899-diario-de-viaje-dia-tres.html
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